2  Introducción

La excelencia académica ha sido un principio constitutivo de la tradición intelectual y la identidad cultural de la Universidad de Chile, orientando su modelo educativo hacia la formación de profesionales con vocación de aporte público y desarrollo pleno de sus talentos. Este principio se expresa en la promoción de aprendizajes basados en competencias, entendidas como un conjunto articulado de saberes que permiten a los y las egresadas tomar decisiones fundamentadas en diversos ámbitos de desempeño (Universidad de Chile, 2024). En coherencia con su compromiso público, la Universidad reconoce la heterogeneidad de las trayectorias de origen de su estudiantado y promueve la igualdad de oportunidades mediante políticas de inclusión y acompañamiento académico, las cuales apuntan a favorecer la integración a la vida universitaria, la titulación oportuna y la inserción laboral. De este modo, la excelencia académica y la inclusión se configuran como una condición esencial del derecho a la educación y como un pilar para la construcción de una sociedad democrática (Universidad de Chile, 2024).

En la agenda investigativa de la educación superior, una de las problemáticas que ha cobrado creciente relevancia es la asignación de notas, en tanto el rendimiento académico ha sido históricamente uno de los elementos constitutivos del sistema universitario y el principal indicador para evaluar el logro de los aprendizajes de los estudiantes (Lynch & Hennessy, 2017). En este sentido, las calificaciones operan como un mecanismo de credencialización, al evidenciar si los contenidos impartidos en una carrera universitaria han sido efectivamente aprehendidos. Durante los últimos años, sin embargo, se ha develado un alza sostenida de las calificaciones académicas, patrón que resulta consistente en instituciones universitarias a nivel internacional (Achen & Courant, 2009; Jewell et al., 2011). Este fenómeno ha generado un debate en torno a las razones que explican dicho incremento, ilustrado en la disyuntiva sobre si los estudiantes se han vuelto más competentes o si, por el contrario, las notas han experimentado un proceso de inflación (Jephcote et al., 2021). Frente a esta problemática, la literatura no ha alcanzado un consenso claro respecto de sus causas: mientras algunas investigaciones sostienen que, con el paso del tiempo, ciertos departamentos —particularmente en ciencias sociales y humanidades— han reducido la exigencia de sus evaluaciones, contribuyendo así al aumento de los promedios de notas (Hernández-Julián & Looney, 2016; Lipnevich et al., 2020), otros hallazgos atribuyen este fenómeno a un incremento efectivo en la calidad académica de los estudiantes (Hernández-Julián & Looney, 2016).

La elevación sistemática de las calificaciones tiene consecuencias relevantes a nivel institucional y educativo. En el plano institucional, dificulta identificar a estudiantes con mayores necesidades de apoyo, obstaculizando la focalización de políticas de acompañamiento académico, y también deteriora la confiabilidad de las notas como indicador de competencias al proyectar una imagen sobrevalorada del desempeño (Schorr, 2025). En el ámbito educativo, obtener buenas calificaciones independientemente de las exigencias del curso desincentiva la asistencia a clases, genera percepciones de injusticia entre estudiantes con distintos niveles de compromiso y aumenta el estrés académico, ya que cualquier resultado bajo el estándar inflado es percibido como un fracaso (Schorr, 2025).

Los factores asociados a las calificaciones universitarias pueden encontrar diversas razones. Jewell et al. (2011) evidenció que algunos profesores tienden a asignar mejores notas con tal de recibir evaluaciones docentes positivas, lo que puede tener retribuciones directas en procesos de promoción y/o permanencia. Por otro lado, desde una racionalidad económica, calificar con bajas notas requiere mayor inversión de tiempo y energía, pues se debe entregar una retroalimentación más detallada en comparación con un trabajo mejor elaborado. Entonces, los docentes podrían estar evaluando con menor exigencia a los estudiantes con el fin de reducir su tiempo en tareas de revisión y, así, maximizarlo para otras labores. Una última posible causa se puede encontrar en la cultura de las adecuaciones que ha caracterizado a los estudiantes, sobre todo el período posterior a la pandemia. Las adecuaciones curriculares, que son casi en su totalidad por salud mental, entregan una amplia flexibilidad para cumplir con las responsabilidades académicas, llegando al punto de que los universitarios pueden ausentarse a las evaluaciones regulares de los cursos y solamente presentarse al exámen final, o bien que la asistencia obligatoria pierda este carácter. Si bien estas medidas pretenden brindar una estabilidad psicoemocional a los estudiantes, también pueden estar perjudicando gravemente sus procesos de aprendizaje, pero aun así reciben calificaciones similares a las de sus pares.

En el segundo semestre del 2025, la Facultad de Ciencias Sociales (FACSO) de la Universidad de Chile se planificó un estudio de notas que contemplaba, inicialmente, realizar un diagnóstico general en cuanto al rendimiento académico del cuerpo estudiantil, con el objetivo de distinguir a aquellos estudiantes que presentan mayores dificultades en el logro de resultados, lo cual permitiría focalizar de mejor manera políticas de acompañamiento y apoyo académico en orden de abordar y compensar las desventajas educativas existentes. Este análisis preliminar se llevó a cabo por la Dirección de Pregado, realizado a partir de los promedios finales de estudiantes regulares entre 2020 y 20251, considerando las siete carreras que imparte FACSO (N = 2578). Los principales hallazgos fueron, en primer lugar, que el promedio de notas de FACSO sería 6,4, el cual presenta diferencias entre carreras, donde psicología posee el promedio más alto, mientras que trabajo social el más bajo. En adición, se encontró que el logro en las pruebas de admisión universitaria, los colegios privados y el nivel socioeconómico se relacionan positivamente con las notas universitarias, es decir, quienes obtienen mayores puntajes PSU/PAES, así como aquellos de mayor estatus socioeconómico, tienden a obtener mejores notas en la universidad. A pesar de que este hecho ya ha sido estudiado y comprobado, el análisis preliminar permitió corroborar la persistencia de esta lógica en la facultad.

El alto promedio a nivel facultad pareciera una señal alentadora al constatar que las calificaciones se concentran en la parte más alta de la escala de notas. Sin embargo, esto devela varias problemáticas: En primer lugar, el hecho de que las notas a nivel de facultad sean consistentemente altas, no permite identificar qué estudiantes necesitan apoyo, y si es que hay estudiantes que lo necesitan. Segundo, considerando estudios anteriormente mencionados, este hallazgo podría ser un caso de inflación de notas, pero de momento no se cuenta con la información necesaria para confirmar esta suposición.

Debido a ello, se le solicitó a la Dirección de Investigación de FACSO realizar un estudio más detallado que el ya mencionado, en orden de presentar una primera aproximación a las interrogantes respecto a la asignación de notas. Considerando lo anterior, el presente reporte tiene como objetivo describir y analizar el rendimiento académico en las y los estudiantes de pregrado de FACSO entre 2021 y 2024, sus cambios en el tiempo y sus factores asociados. Esto se plantea con dos propósitos: Identificar las dinámicas en cuanto a la asignación de notas en las distintas carreras de FACSO para comprobar la existencia de inflación de notas (1), y por otro lado orientar y asesorar a los diferentes departamentos de la facultad en la formulación de estrategias que ayuden a amortiguar las brechas educacionales que se presentan al ingresar a la universidad (2).

El informe se estructurará a partir de las siguientes secciones: Metodología, Resultados y Conclusiones. En la metodología se presenta la información en detalle de los datos y técnicas estadísticas que se han utilizado para desarrollar la investigación. Posteriormente, el apartado de resultados contiene la totalidad de los análisis, estudiando la situación de la Facultad, así como las diferencias por carrera y por cohorte. Por último, en la conclusión se repasan los principales resultados de la investigación y se proponen lineamientos de acción para profundizar en esta agenda.


  1. Este promedio es una nota única que registra UCampus considerando todos los períodos académicos que el estudiante terminó. Así, para un estudiante que ingresó el 2025 se refleja sólo el primer semestre, mientras que para un estudiante que ingresó el 2021 su nota considera los promedios de 9 semestres.↩︎