5  Conclusiones

El Estudio de Notas de la Facultad de Ciencias Sociales ha entregado luces acerca de cómo se distribuyen las calificaciones, enfocándose en los estudiantes, a partir de un nivel agregado de facultad, así como desagregado por carrera. Para el análisis, se consideraron variables sociodemográficas que permitieran identificar los factores asociados más determinantes del rendimiento académico de las y los estudiantes entre 2021 y 2024. En este marco, el estudio conducido desde la Dirección de Investigación ha encontrado diversos resultados, entre los que uno de los hallazgos iniciales, pero también llamativos, es el promedio de la facultad con un 5.9, lo que difiere sustancialmente del 6.4 que encontró el estudio de la Dirección de Pregado. No obstante, la diferencia entre los promedios no es un problema en sí, ya que se realizaron cálculos a partir de información distinta.

Al desagregar por carrera, se reportaron diferencias claras al analizarlas por sí solas, así como en conjunto a variables de caracterización utilizadas, a saber, sexo, tipo de colegio, nivel socioeconómico y percentil de la prueba de admisión universitaria. En primer lugar, se encontró que educación parvularia es la que tiene un mejor promedio de notas a nivel comparativo, seguida de psicología, mientras que sociología, trabajo social y antropología se mantienen sin diferencias destacables. En cuanto al género, se observó una tendencia en la facultad y sus carreras sin excepción, donde las mujeres superan en calificaciones a su contraparte, una brecha consistente al analizar por cohortes. En cuanto al tipo de colegio, si bien se cumple un patrón estratificado de logro académico, en carreras como psicología y trabajo social, los estudiantes de particulares subvencionados superan en nota a los de particulares pagados. Sin embargo, al analizar por cohortes, con el paso del tiempo, los estudiantes de municipales presentan un aumento de la brecha académica negativa en comparación con quienes provienen de particulares, evidenciando una dificultad en la compensación de las brechas educativas por las condiciones socioeconómicas de origen. En relación con ello, al cruzar las notas con el nivel socioeconómico se encontraron hallazgos llamativos: las distribuciones por carrera presentan patrones diversos, y generalmente los niveles medios y altos son los que concentran las mejores notas. Ahora bien, al analizar por cohortes, estas diferencias resultan poco perceptibles.

Al realizar el cruce de notas universitarias con el percentil de la prueba de admisión universitaria, se encontraron asociaciones positivas, pero en su mayoría débiles, por lo que un percentil alto no asegura una mejor calificación en la universidad. Incluso en el caso de educación parvularia, esta relación era llamativamente negativa. Ahora bien, al desagregar por cohortes, se observa que, con el paso de nuevas cohortes, las notas son efectivamente más bajas que las de cohortes anteriores. El modelo de regresión permitió reafirmar esto y respaldar las diferencias en las notas por sexo a favor de las mujeres. Sin embargo, se encontró que los provenientes de particulares subvencionados tienen una diferencia positiva en comparación a los de particulares pagados. A pesar de que los municipales pueden quedar rezagados en el logro académico, este hallazgo da a entender que incluso aquellos que no egresaron de los colegios más económicamente costosos logran obtener mejores resultados en la universidad que quienes sí salieron de ese tipo de establecimientos.

En efecto, los resultados del estudio avanzan en la senda de identificar perfiles de estudiantes que, comparativamente, tienen un rendimiento más bajo que sus pares, como es el caso de los hombres, quienes provienen de colegios municipales. Además, gracias al análisis por cohortes, se pudo esclarecer que las notas tienden a ser más bajas a medida que ingresan nuevas generaciones a la facultad. Esto es un elemento de discusión en cuanto al fenómeno de inflación de notas, pues de momento no hay ninguna referencia temporal clara para aseverar o descartar esto en FACSO. Actualmente, se puede afirmar que, entre 2021 y 2024, los estudiantes nuevos que ingresan obtienen un menor logro académico que los que ingresaron en años anteriores. En suma, estos hallazgos son un insumo sumamente valioso para las autoridades académicas, en orden de conocer claramente el panorama de la facultad en cuanto al rendimiento académico, así como para promover de manera enfocada los recursos necesarios para acortar las brechas en el logro académico de los estudiantes.

Con el objetivo de ahondar en una caracterización por carreras, este estudio tendrá una segunda sección de resultados con la unidad de análisis centrada en los cursos. Además, se espera incluir datos de evaluación docente que complementen esta segunda parte. Por último, a futuro se pretende integrar datos pre-pandemia para observar si existen diferencias significativas en el rendimiento académico de los estudiantes antes y después de la crisis sanitaria.